Los tipos de mordida describen cómo se relacionan los dientes superiores e inferiores al cerrar la boca. Esta relación influye en la masticación y en la distribución de las fuerzas sobre los dientes. Cuando existe una alteración, puede aparecer una maloclusión que afecte la función o la estética.
Conocer los tipos de mordida ayuda a entender si la relación entre ambas arcadas es funcional o si conviene una evaluación de ortodoncia. Algunas alteraciones son evidentes y otras pueden pasar desapercibidas.
Aquí conocerás los principales tipos de mordida, cómo se diferencian las clases I, II y III, qué caracteriza una mordida correcta y qué opciones existen para corregir una maloclusión.

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¿Qué es la mordida dental?
La mordida dental es la relación entre los dientes superiores e inferiores al cerrar la boca. Para que sea funcional, no basta con que se vean alineados: también deben existir contactos adecuados y una relación estable entre ambas arcadas.
El ortodoncista analiza la posición de los dientes, la relación entre maxilar y mandíbula, la superposición de los incisivos y los contactos posteriores. Así determina si existe una mordida funcional o una maloclusión.
¿Cuáles son los tipos de mordida?
Los tipos de mordida pueden clasificarse de distintas maneras. Una de las más utilizadas en ortodoncia es la clasificación de Angle, que divide la relación dental en clase I, clase II y clase III. Sin embargo, también existen alteraciones específicas como la mordida abierta, la mordida cruzada, la sobremordida y la mordida borde a borde.
- Mordida clase I: existe una relación anteroposterior considerada adecuada entre las arcadas, aunque pueden presentarse apiñamiento, espacios u otras alteraciones.
- Mordida clase II: la arcada inferior se encuentra relativamente más retrasada respecto de la superior.
- Mordida clase III: la arcada inferior se encuentra relativamente más adelantada respecto de la superior.
- Mordida abierta: determinados dientes no llegan a contactar cuando la boca está cerrada.
- Mordida cruzada: uno o varios dientes superiores cierran por dentro de los inferiores.
- Sobremordida: los incisivos superiores cubren en exceso a los inferiores.
- Mordida borde a borde: los bordes de los incisivos superiores e inferiores contactan directamente.
Estas categorías no siempre son excluyentes. Una persona puede presentar una relación clase I y, al mismo tiempo, una mordida cruzada o abierta. Por eso, los tipos de mordida deben evaluarse de forma integral y no únicamente observando los dientes delanteros.

¿Cómo es una mordida correcta?
Una mordida correcta no significa tener una sonrisa “perfecta”. Funcionalmente, los dientes superiores deben relacionarse de manera equilibrada con los inferiores, sin contactos traumáticos ni desplazamientos forzados de la mandíbula.
En una relación adecuada, los incisivos superiores suelen cubrir ligeramente a los inferiores y las piezas posteriores contactan de forma estable. También debe existir coordinación entre ambas arcadas.
Cuando se habla de tipos de mordida, es importante no confundir una relación clase I con una dentición necesariamente ideal. Puede existir clase I y, aun así, haber apiñamiento, rotaciones, espacios o alteraciones verticales y transversales.

Clasificación de la mordida clase I, II y III
La clasificación de Angle es una referencia clásica para describir la relación anteroposterior entre los dientes superiores e inferiores. Aunque muchas personas buscan información como mordida tipo 1, mordida tipo 2 o mordida tipo 3, la denominación clínica más habitual es clase I, clase II y clase III.
Mordida clase I o tipo 1
En la mordida clase I existe una relación anteroposterior adecuada entre las arcadas. Esto no significa que todos los dientes estén perfectamente alineados. Puede haber apiñamiento, espacios, rotaciones, mordida abierta, sobremordida u otras alteraciones.
Entre los tipos de mordida, la clase I suele asociarse con una relación dental más equilibrada. Sin embargo, la necesidad de tratamiento depende de las características particulares de cada paciente y no únicamente de la clasificación.
Mordida clase II o tipo 2
En la mordida clase II, la arcada inferior se relaciona en una posición más posterior respecto de la superior. Esto puede hacer que los dientes superiores parezcan más adelantados.
Una mordida tipo 2 puede tener un componente dental, esquelético o combinado. Puede coexistir con una sobremordida aumentada, pero “clase II” y “sobremordida” no significan lo mismo.

Mordida clase III o tipo 3
La mordida clase III presenta una relación en la que la arcada inferior se encuentra relativamente adelantada respecto de la superior. En algunos casos, los incisivos inferiores quedan por delante de los superiores.
Entre los tipos de mordida, la clase III puede estar relacionada con la posición de los dientes, con el crecimiento de los maxilares o con ambos factores. La evaluación temprana puede ser especialmente útil durante etapas de crecimiento.

Otros tipos de mordidas dentales
Además de las clases I, II y III, existen tipos de mordida que describen cómo contactan los dientes en sentido vertical o transversal. Estas alteraciones pueden aparecer de forma aislada o combinarse con cualquiera de las clases anteriores.
Mordida abierta
La mordida abierta aparece cuando determinados dientes no llegan a tocarse al cerrar la boca. Es frecuente que se observe en la zona anterior, dejando un espacio entre incisivos superiores e inferiores, aunque también puede presentarse en sectores posteriores.
Puede relacionarse con hábitos infantiles, posición de la lengua o patrones de crecimiento. Dependiendo de su severidad, puede dificultar cortar alimentos o modificar algunos sonidos del habla.
Mordida cruzada
En una mordida cruzada, uno o varios dientes superiores cierran por dentro de los inferiores. Puede afectar la zona anterior, posterior o un solo lado de la boca.
Dentro de los tipos de mordida, esta alteración merece evaluación porque puede producir desplazamientos funcionales de la mandíbula. En niños, una valoración temprana ayuda a decidir si conviene intervenir durante el crecimiento.
Sobremordida
La sobremordida describe la superposición vertical de los incisivos superiores sobre los inferiores. Una pequeña cobertura forma parte de una relación habitual, pero cuando es excesiva se habla de sobremordida aumentada o mordida profunda.
Cuando la superposición es marcada, debe evaluarse cuánto cubren los dientes superiores, si existe contacto traumático con la encía o el paladar y cómo se relaciona con la oclusión.
Mordida borde a borde
En la mordida borde a borde, los incisivos superiores e inferiores contactan directamente. Esta relación puede aumentar la carga sobre sus bordes y favorecer desgaste en algunos casos.
Resalte aumentado
El resalte es la distancia horizontal entre los incisivos superiores e inferiores. Cuando los dientes superiores se encuentran notablemente adelantados respecto de los inferiores, se habla de resalte aumentado. Puede presentarse con una clase II, pero ambos conceptos no son equivalentes.

¿Cómo saber qué tipo de mordida tengo?
Identificar los tipos de mordida con precisión requiere una evaluación profesional, aunque algunas señales pueden orientarte. Puedes observar cómo se relacionan tus dientes al cerrar la boca sin forzar la mandíbula.
- Si los dientes superiores cubren ligeramente a los inferiores y los posteriores encajan de manera estable, puede existir una relación funcional.
- Si los dientes superiores cubren demasiado a los inferiores, podría existir sobremordida aumentada.
- Si quedan espacios entre dientes superiores e inferiores al cerrar, puede existir mordida abierta.
- Si algunos dientes superiores quedan por dentro de los inferiores, podría tratarse de una mordida cruzada.
- Si los dientes inferiores están notablemente adelantados, es necesario valorar una posible relación clase III.
- Si los superiores están muy adelantados respecto de los inferiores, puede existir resalte aumentado o una relación clase II.
Estas observaciones no permiten diagnosticar por cuenta propia los tipos de mordida. La posición mandibular, las relaciones posteriores y el componente esquelético no siempre pueden evaluarse simplemente mirando la sonrisa.
¿Qué problemas puede provocar una mala mordida?
No todas las maloclusiones generan síntomas ni requieren tratamiento. Sin embargo, algunos tipos de mordida pueden alterar la distribución de fuerzas o dificultar determinadas funciones.
Según la condición y su severidad, pueden presentarse:
- Desgaste localizado o acelerado de determinados dientes.
- Dificultad para morder o triturar algunos alimentos.
- Contactos dentales inestables o traumáticos.
- Mayor dificultad para limpiar cuando la maloclusión se acompaña de apiñamiento.
- Fracturas o sobrecarga en determinadas piezas.
- Alteraciones estéticas que afectan la posición de los dientes o el perfil facial.
- Problemas funcionales específicos cuando existe una discrepancia importante entre las arcadas.
La presencia de alguno de estos signos no permite determinar por sí sola cuál de los tipos de mordida presenta una persona. El diagnóstico debe considerar tanto la posición dental como la relación de los maxilares.

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¿Por qué se producen las alteraciones de la mordida?
Las maloclusiones pueden tener múltiples causas. Algunas se relacionan con la genética y el desarrollo de los maxilares; otras, con hábitos infantiles, pérdida prematura de dientes o falta de espacio.
Entre los factores que pueden influir se encuentran:
- Herencia y características del crecimiento facial.
- Discrepancias entre el tamaño de los dientes y los maxilares.
- Succión prolongada del dedo u otros hábitos orales durante la infancia.
- Pérdida temprana de dientes temporales.
- Dientes retenidos, ausentes o que erupcionan fuera de posición.
- Traumatismos o alteraciones del crecimiento.
Un mismo factor no genera necesariamente los mismos tipos de mordida en todas las personas. La forma final de la oclusión depende de cómo interactúan crecimiento, dientes, huesos y función.
¿Cómo se diagnostican los tipos de mordida?
El diagnóstico comienza con una evaluación de dientes, arcadas y posición mandibular. El ortodoncista observa los contactos al cerrar, el apiñamiento, la relación entre los incisivos y el encaje posterior.
Según el caso, pueden utilizarse fotografías, modelos o escaneo digital y radiografías. Estos registros permiten analizar los tipos de mordida y determinar si el problema es dental, esquelético o combinado.
En niños y adolescentes también se considera el crecimiento, porque algunas alteraciones se abordan de forma distinta mientras los maxilares siguen desarrollándose.
¿Cómo se corrigen los diferentes tipos de mordida?
El tratamiento depende de la edad, la severidad, el origen de la maloclusión y los objetivos del paciente. No todos los tipos de mordida se corrigen con el mismo aparato ni requieren el mismo tiempo.
Ortodoncia con brackets
Los brackets permiten mover los dientes de forma controlada para mejorar la alineación y las relaciones dentales. El plan cambia según el diagnóstico.
Alineadores transparentes
En casos seleccionados, los alineadores pueden corregir la posición dental y determinados problemas de mordida. Su indicación depende de la complejidad y del cumplimiento del paciente.
Tratamientos interceptivos durante el crecimiento
En niños, algunas alteraciones pueden requerir aparatos para guiar el desarrollo o corregir problemas transversales. El momento de intervención depende de cada caso.
Cirugía ortognática
Cuando existe una discrepancia esquelética importante en un adulto, la ortodoncia puede no ser suficiente. Algunos casos necesitan combinar ortodoncia y cirugía ortognática.
Por eso, conocer los tipos de mordida es solo el primer paso. El tratamiento adecuado se decide después de estudiar la causa, la severidad y la estructura facial de cada paciente.
Preguntas frecuentes sobre los tipos de mordida
¿Cuál es el tipo de mordida normal?
Una mordida funcional suele presentar una relación estable entre ambas arcadas, con ligera superposición de los incisivos superiores sobre los inferiores y contactos posteriores equilibrados. La clase I describe una relación anteroposterior habitual, aunque puede coexistir con otras alteraciones.
¿Qué es una mordida tipo 1?
La expresión mordida tipo 1 suele utilizarse para referirse a la clase I. Existe una relación anteroposterior adecuada entre los arcos dentales, aunque pueden aparecer apiñamiento, espacios u otras maloclusiones.
¿Qué es una mordida tipo 2?
La mordida tipo 2 corresponde habitualmente a la clase II, donde la arcada inferior se encuentra relativamente más retrasada frente a la superior. Su tratamiento depende de si el origen es dental, esquelético o combinado.
¿Qué es una mordida tipo 3?
La mordida tipo 3 suele referirse a la clase III, caracterizada por una relación inferior relativamente adelantada. Puede variar desde una alteración principalmente dental hasta una discrepancia importante entre los maxilares.
¿Todos los tipos de mordida necesitan tratamiento?
No. La necesidad de corregir una maloclusión depende de su severidad, función, riesgo para los dientes, crecimiento y objetivos del paciente. Una evaluación ortodóncica permite determinar cuándo observar y cuándo intervenir.
¿Puede cambiar la mordida con el tiempo?
Sí. La posición dental puede cambiar por crecimiento, pérdida de piezas, enfermedad periodontal o falta de retenedores después de una ortodoncia. Si notas cambios al cerrar, conviene evaluarlos.

Una evaluación permite conocer cómo está funcionando tu mordida
Los tipos de mordida no se definen únicamente por cómo se ve la sonrisa. Para clasificarlos correctamente es necesario analizar dientes, contactos, arcadas y relación entre los maxilares.
Si notas que tus dientes no encajan correctamente, existe un espacio al cerrar, los inferiores quedan por delante o hay una superposición excesiva, una evaluación en Plus Dental Care puede ayudarte a identificar qué tipo de mordida dental presentas y qué alternativas son adecuadas para tu caso.
